domingo, 16 de enero de 2011

Palabras...


 Hay muchas clases de palabras, esas que te llenan por dentro, esas que te envuelven de una manera mágica, esas que duelen, que te marcan por dentro, que te decepcionan y que sabes que por mucho que intentes olvidarlas nunca olvidarás, las palabras que te sorprenden y que nunca te esperas, las palabras que aunque no nos guste admitirlo a veces decimos por hacer daño, en un momento de enfado o tensión, las palabras que se dicen por decir, sin pensar, pero realmente son para tapar momentos de silencio sin palabras, odio los silencios incómodos sin nada que decir, aunque también son necesarios a veces, pues  hay palabras que nunca se dicen, que se quedan en el aire. Para mí ése es el poder de la palabra, realmente no nos damos cuenta del efecto que hacen en nosotros, pero muchas veces puede significar una línea entre lo bueno y lo malo, entre estar contento o estar triste, entre ser feliz o desgraciado, entre una risa o un llanto… Lo mejor de las palabras es que tú puedes elegir, tú puedes elegir entre escucharlas u oírlas, entre hacer caso o simplemente pasar. Siempre he pensado que las palabras tienen la importancia que uno quiere darle. 

Lo realmente importante es que te importe lo que la gente que te importa piense.

miércoles, 5 de enero de 2011

ME

Esa sensación que te sube por el estomago y se te queda en la garganta, esa mezcla de miedo y adrenalina, esa sensación que quiero olvidar, es eso lo que quiero dejar atrás… Me hablé a mí misma, me dije tranquila lo harás bien, sé que lo harás bien, lo has hecho un montón de veces ¿Cómo vas a fallar ahora? Es imposible Yaiza, eres buena, eres la mejor, tú vales para esto, cómetelos a todos, ponle ganas, ponle pasión, ponle ilusión, ponle AMOR. Sí ¿vale? Necesito créeme las cosas para que me salgan, tengo esa peculiaridad, pero sé que cuando lo hago triunfo, porque en esos minutos, en esos miserables minutos soy quien yo quiero ser, soy quien yo creo ser. Y como no, salí al escenario, a ese sitio tan familiar, a mi segunda casa y vi los focos encendidos, las cabecitas a lo lejos y me sentí libre, me sentí por fin en mi elemento, ahí sí que nadie me podía derrotar, sabía que era invencible… La música comenzó a sonar esa magnífica amiga mía la que nunca me abandonaba, la que nunca me traicionaba, esa era ELLA, la amaba la amaba  tanto como al baile, sin ella el baile no sería posible, sin ella yo no podría  bailar… Empecé a bailar, para mí era fácil, era lo mismo que habíamos ensayado en clase una y otra vez, repetidísimas veces, lo que mi profesora me había machacado hasta que se me grabara a fuego, todo iba perfectamente bien , todo era perfecto cuando bailaba, estaba VIVA. Acabé en el suelo, en el mismo sitio donde había empezado, los aplausos inundaban mis oídos, respiraba fuertemente, no me lo podría creer me había salido, lo sabía, lo sabía una vez mas había vencido, había vencido al miedo, y mientras salía del escenario en mis oídos y en mi corazón resonaban los aplausos y la satisfacción del trabajo bien hecho, de la recompensa…